Juchitàn de Zaragoza, Oaxaca (Cortamortaja) 4 de diciembre de 2020.- Con un temple amigable para con quienes convive y lo conocen y con una gran seguridad para seguir enfrentándose a la vida, es como Juanito Galván disfruta el momento, aún en tiempos de seguir guardados por la pandemia.
Juan Galván Blas “Juanito” como muchos lo conocen, nació el 19 de septiembre de 1970, fecha importante en su vida no solo por ser el día en que vio por primera vez la luz del mundo sino también, porque sin aún saberlo, empezaba el primero de muchos retos que el destino le tenía deparado.
Juanito Galván nació con una discapacidad que de acuerdo al diagnóstico de los médicos sólo le permitiría vivir tres meses o de lograr resistir tendría que ser con secuelas que no le permitiría realizar sus actividades de manera normal -“Los médicos le dijeron a mis padres que si lograba vivir podría quedar loco, tonto o chueco, y solo le atinaron a lo último porque de loco y tonto no tengo nada” – cuenta entre risas aquel pequeño ser, que ahora es un hombre que en algún momento tuvo mucho miedo de no ser nadie pero hoy en día es un guerrero que ha sabido enfrentar todos los obstáculos que la vida ha puesto en su camino.
Sus padres Juan Manuel Galván Águilar (+) y Hermila Blas Ángeles fueron pieza clave para que “Juanito” decidiera no rendirse y logrará todos sus propósitos -“ Mis padres me quitaron el miedo que tenía de salir a enfrentar al mundo, ellos fueron mis piernas y mis brazos siempre”. Juanito hizo referencia también de sus hermanos Benito, Roberto y Julia quienes fueron los que inyectaron seguridad en él, pues gracias a ellos tuvo la confianza de empezar a relacionarse con las personas que lo rodeaban e involucrarse en el deporte -indicó-.
“El deporte me dió muchas amistades, siempre busque alejar a los jóvenes de los vicios, fui motivación para muchas personas, pero también me dió la oportunidad de conocer a Antonio Martínez un gran amigo que vive en los Estados Unidos y quien me regaló mi silla de ruedas eléctrica, ya que con ella ahora me muevo por mi propia cuenta y ahora mi madre descansa un poco más, ya que ella siempre me llevaba a todos lados”.
Juan Galván Blas logró culminar su preparatoria y eso le ha permitido poder desenvolverse en su centro de trabajo en el área de atención ciudadana del DIF municipal de la ciudad de Juchitán. Una de las pasiones de Juanito es el fútbol y su incapacidad no ha sido impedimento para que hasta el día de hoy lo siga disfrutando -“ Me decían “el pulpo” en el futbol, porque de niño en mi carreola me gustaba ser portero y con las cuatro patas de mi silla y mis manos y piernas pues lograba parar unos cuantos tiros a portería “.
Con esta y muchas otras anécdotas a lo largo de la vida de Juanito Galván, su historia es digna de contarse, pues como él mismo ha dicho -“ Tengan paciencia a las personas de la tercera edad, paciencia a todos nosotros los discapacitados, solo Dios sabe el destino de cada uno, a mí me dió está vida, una vida que agradezco y volvería a vivir, pero también, me dió a una guerrera, a mi madre, que nunca se rindió y nunca me dejó solo, gracias a ella soy lo que soy, gracias a ella, puedo contarles todo esto hoy”.
