Comida Istmeña en tiempo de lluvia

Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca (Cortamortaja) 11 de julio del 2020.- Lo que para algunos significaría mal tiempo, para muchos campesinos es la gran temporada en la que los campos de cultivo y las espesas labores se empapan del preciado líquido para hacer crecer las plantaciones y poder asegurar la cosecha.


Árboles frutales, así como sembradíos de maíz, frijol, sorgo, papaya, limón, coco, entre muchos otros, reciben el temporal con el ánimo de seguir perpetuando el ciclo agrícola.
El llamado “tiempo de agua” como le conocen abuelos, comprende desde el mes de mayo, hasta octubre en que las plantaciones están listas para ofrecer sus frutos.
En Julio por ejemplo se siembra ya el Guié Biguá o flor de muerto para que florezca a fines del mes de octubre.
Las aguas pluviales renuevan el verdor de los cerros zapotecas, alimentan ríos y canales y mantienen viva la tierra que sirve de sostén a miles de familias zapotecas que viven de las labores del campo istmeño.
Anteriormente, cuando caía el primer aguacero, la gente se preparaba para esperar el temporal en casa, para lo cual la despensa tenía que complementarse con ciertos alimentos.
Totopo o Gueta zuquí laga, este alimento era primordial para los “meses de agua” ya que por su durabilidad, se podía guardar por semanas enteras, sirviendo para diversos tipos de alimentos a cualquier hora del día.
Camarón seco: este alimento del mar, también formaba parte especial del rito zapoteca de almacenar ciertos alimentos que perduraban para poder alimentarse cuando las lluvias arreciaban y era difícil salir del hogar.
Queso seco: por su composición, este queso se guardaba envuelto en papel estraza pudiendo consumirse en cualquier momento de los días lluviosos e incluso cuando el nivel de los ríos crecía y muchas actividades cotidianas se detenían.
Frijol seco: se preparaba friendo repetidas veces hasta formar una pasta seca, a la cual se le agregaba abundante sal para conservarlo durante días y poder degustarlo con totopo y una taza de café.
Carne seca: la cecina de res se asaba y se conservaba con sal para ser parte de los alimentos cuando el temporal dotaba de días enteros de lluvia o azotaba algún huracán.
Comixcal: este alimento zapoteca, parecido al totopo se preparaba para consumirlo en el desayuno con los alimentos antes descritos, saliendo del horno, es una verdadera delicia.
Café de olla: principalmente el café que venía de la sierra, era parte de los alimentos matutinos y nocturnos que acompañaban los días de fuertes lluvias, y en muchas ocasiones se acompañaba de totopo remojado.
Son varios los alimentos que las madres zapotecas apostaban en sus alacenas en los días en que la lluvia detenía por momentos la vida diaria.

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