Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca (Cortamortaja) 26 de febrero de 2020.- Con la imposición de la ceniza en la frente de la fe católica, los zapotecas se alistan para vivir una de las épocas más hermosas del calendario ceremonial y fortalecer su fe.
La región istmeña está llena de santuarios, donde cada viernes de Cuaresma se venera a una imagen de Cristo crucificado, acudiendo una gran romería a pagar promesas o como forma de agradecimiento.
Verdaderas ferias que fortalecen la economía local de artesanos y oficios tradicionales que se resisten a morir en una tradición añeja.
El primer santuario se ubica en Huamelula, donde se celebra el primer viernes de Cuaresma, el segundo viernes la fe y la devoción se trasladan a Santiago Astata, de ahí a Bahía la Ventosa en su tercer viernes, para después ir a Chihuitán en el cuarto viernes, y así continúan los pueblos con estas celebraciones que culminan antes de iniciar la semana mayor.
La Cuaresma en el Istmo de Tehuantepec es una gama de colores, sabores y aromas que vale la pena disfrutar.
