Santo Domingo, Tehuantepec, Oaxaca (Cortamortaja). – En vagos recuerdos e imágenes memoriales, muchas personas de avanzada edad aún recuerdan la mañana del 24 de septiembre de 1944 cuando tras el fuerte temporal, el rio Tehuantepec desbordara sus aguas trayendo destrucción y hambre.
El majestuoso puente obsequiado por el presidente Porfirio Díaz, sucumbió ante la fuerza de las aguas que terminaron por derribarlo, inundando además a los barrios ribereños y dejando a la ciudad en la ruina.

Son varias las personas que aun cuentan cómo se vivió esa desgracia y cómo las familias perdieron casas, muebles, documentos y cómo la falta de alimento hizo más difícil la situación de que las aguas tardaron varios días en bajar su nivel.
Iguanas, frijoles y salsa fueron de las pocas cosas que se podían consumir, pues el maíz se había terminado por las lluvias y, había que racionalizar los alimentos mientras se buscaban refugios en las viejas casonas de las partes altas de los cerros.

Actualmente, aun se pueden observar algunas partes del antiguo puente en las orillas del rio y que quedaron como un amargo recuerdo de aquel 24 de septiembre, en que el rio Tehuantepec demostró su poder.
Tras algunos años de gestiones, el pueblo de Tehuantepec obtuvo del gobierno de la república, un nuevo puente de acero que se ha convertido en emblema de la ciudad, y que por muchos años permitió el paso del ferrocarril y servir como paso obligado en el territorio del Istmo de Tehuantepec.
