La conservación del himen tiene más valor que el amor. Representaba una regla de dignidad, honestidad. La mujer casadera debía honrar a sus padres con su virginidad, por lo mismo su pudor era cuidado. Es parte de una convicción arraigada ancestralmente, que hoy resulta irrelevante.
La madre velaba celosamente por la pureza de su hija, sometiéndola a la prueba del listón. Este se doblaba de largo para medir de manera circular el cuello (apretando un poco). Ya con la medida, la joven detenía con los dientes un extremo y el otro hacia la cabeza. Si la cabeza no entraba en el círculo del listón, era señal de virginidad ¿Por qué esta práctica?… porque el cuello, amén de ser una zona erótica, tiene relación con la vagina.
Se cuidaba que la mujer virgen, no cargara nada pesado en la cabeza para que la membrana no se rompiera, esto se explica porque dicha membrana es tan sensible que por esforzarse mucho puede afectarse.
Símbolo de la virginidad, era repartir tulipanes rojos, tan rojos como la misma sangre. Romper ollas de barro en la boda, al compás del són medio xiga. (Medio = monedas que circulaban y representaban el valor de seis centavos y Xiga = jícara).
Los seis centavos se depositan en la jícara y si la cuantía era más, cincuenta centavos, por ejemplo, se ponía con saliva en la frente de los novios. Este gesto es un símbolo de solidaridad con los contrayentes y, al tronar de los cohetones el pueblo recibía el mensaje de la entrega de la virginidad (hasta hace algún tiempo las monedas eran pegadas con crema).
El rapto de una mujer virgen, sin la voluntad de ella, era castigado judicialmente o se llegaba al acuerdo de pagar con dinero la ofensa. En ciertas ocasiones se casaba a la hija sin respetar sus sentimientos por el hecho de haber perdido su virginidad… y el rapto por voluntad era el usual.
Cuando una novicia se convertía en madre soltera o la esposa cometiera el adulterio; para el pueblo es una ofensa a la moral motivo de suspicacias reprobables. No así el varón. Este podía tener amante. Hasta se le consideraba muy macho, la típica conducta del mexicano.
El varón, no podía aceptar como esposa a una mujer, cuyo honor y/o virginidad estuviera en entredicho. Sería objeto de crítica. Bichaga nac bé ni macadi biini xapa, un señalamiento para quien se atrevió casarse con alguien que antes fue de “otro”.
*Tomado del libro “El Espinal. Génesis, Historia y Tradición” /Autor: Luis Castillejos Fuentes/ Cuarta Edición 2019/Secretaria de Cultura de Oaxaca/Gobierno del estado de Oaxaca/Seculta/Pagina 96.
