Michael de Montaigne escribió: “Nuestra presa auténtica es el placer de la caza; no hay que perdonarnos si la llevamos a cabo de modo incorrecto o estúpido. Pero dejar de alcanzar a la presa es ya otra cosa. Hemos nacido para perseguir la verdad; poseerla corresponde a un poder superior” la idea de perseguir pero no poseer se encuentra en Descartes como la imposibilidad de alcanzar la verdad, solamente podremos hacer juicios de certeza, al parecer éste es nuestro sino.
La historia de la humanidad da cuenta de algunos osados veamos lo siguiente.
“Es mi propósito escribir acerca de los cuerpos que han sido transformados en otros de apariencia diferente. ¡Oh dioses! Puesto que habéis sido los responsables de esos cambios, sedme propicios en mi empresa desde los más remotos orígenes hasta nuestros tiempos”, este es el párrafo inicial de Las Metamorfosis, poema científico o filosófico en el que Ovidio pretende cantar la historia del universo que sucede en la interminable transformación de éste, la historia de los astros, de la Tierra, de los animales, de todas las especies incluyendo al hombre. Si excluimos a los dioses, asombra la aparente similitud de este pensamiento con el pensamiento evolucionista del siglo XIX, especialmente al darwiniano. Sobre si Ovidio es evolucionista o no, volveremos en otro texto.

Ovidio propone un origen del hombre; por supuesto no es el primero que intenta esta empresa, de hecho la proposición de Ovidio no es original, está basada en textos anteriores, en textos clásicos griegos y latinos, desde Hesíodo hasta Virgilio. El texto de Ovidio esta nutrido de la doctrina de las “metamorfosis” entendida como la fuerza creadora y transformadora del universo ¿lo que el filósofo francés Bergson, premio Nobel de literatura llama Elan vital? La propuesta de Ovidio es que el hombre es creado a partir de un germen divino o de la mezcla de la tierra y agua, para que pudiera señorear por encima del resto de los seres vivos. Esta imagen es exactamente la misma que se propone en el libro del Génesis de la Biblia. Cabe hacer notar que Ovidio no menciona a la creación de la mujer a partir de una costilla del ser humano masculino.
Lo interesante de esta idea de la creación del hombre a partir de la tierra y su posterior vuelta a ella, venga de Ovidio, la Biblia o cualquier otro mito de origen de cualquier sociedad, es que es precisamente en la tierra, hurgando en sus entrañas, donde los científicos buscan el origen del hombre, debería decir de la humanidad.

La búsqueda de la evidencia de los orígenes del hombre se inicia en el siglo XIX, aunque ya existían los primeros fósiles de neandertales (el nombre viene del nombre de un valle, Neander, en Alemania) nadie podría dar crédito de que fuera uno de los “eslabones” que condujeron hacia el ser humano actual, de hecho estos restos fósiles fueron encontrados antes de 1859, año en que se publica El origen de las especies de Carlos Darwin. Los anatomistas alemanes lo consideraron como un ser humano actual con una enfermedad degenerativa, tratando de explicar las diferencia anatómicas de los restos fósiles encontrados y nuestra anatomía.
La reticencia del pensamiento decimonónico es entendible, en general existía una resistencia a aceptar la propuesta de Darwin sobre la evolución de las especias mucho menos se aceptaría la evolución del ser humano a partir de organismos “inferiores”; el mismo Alfred Russell Wallace (codescubridor de la teoría de la evolución de las especies) negaba la evolución del hombre. Recordemos esta frase del Origen, “se podrá aclarar el origen del hombre y su historia” frase tímida pero de gran poder epistémico.

Es en esta época en que uno de los más carismáticos biólogos evolucionista, inventor de neologismos como ecología, ontogenia, etc, nombra la primera especie ¡sin existir el ejemplar! Nuestro personaje es Ernst Haeckel y la especie es el Pithecanthropus alalus “el hombre mono que no habla”, que posteriormente aparecería en escena desde la isla de Java y terminaría con el nombre de Homo erectus. En la actualidad el término Pithecanthropus no es válido como nombre para ningún fósil, aunque algunas veces es utilizado para calificar a algunos gobernantes.
La búsqueda el “eslabón perdido” tiene una complicación filosófica, la esencia del concepto “eslabón perdido” es encontrar un ejemplar o fósil que esté entre el humano y los monos parecidos al hombre (chimpancés, gorilas orangutanes, etc.) llamados antropoides, pero la idea darwiniana de la evolución contiene el supuesto de que si las especies están emparentadas es porque antiguamente existió un antepasado común. Esta idea es la que sostiene una de las columnas vertebrales de pensamiento evolucionista que es: la descendencia con variación. Con esto podemos ver que realmente nunca vamos a encontrar al “intermedio” entre los antropoides y los seres humanos, pero sí podemos encontrar a la especie o ser que se encuentra en la “base de la rama” que dio origen a los seres humanos y a los actuales antropoides.
En la actualidad la búsqueda se centra en quién dio origen al hombre o al “tronco” cuya ramita actual es el hombre. Las discusiones sobre la validez de la teoría de la evolución se afinan en cuestiones más específicas, como si la naturaleza da saltos o siempre la evolución es gradual, si existe una velocidad de cambio en el interior de los genes que hacen que cambien de manera constante, etc. ¿pero que sabemos del tronco más antiguo que dio origen a la humanidad actual?
El nombre técnico para el ser humano es Homo sapiens sapiens “hombre pensante o que piensa”, y se repite sapiens como el nombre de una variedad del Homo sapiens, así como hay variedades de mangos o de lechugas (podemos decir que los nombres técnicos tienen un nombre y un apellido, aunque algunas veces son dos los apellidos, como en este caso, al primer nombre se le conoce como el epíteto genérico, al segundo como el epíteto específico y al tercero como el epíteto de variedad). Aunque algunos pensamos que existen algunos homos que no son tan pensantes y no me refiero a que descalifiquemos a nuestro administradores públicos, pensaba en la descalificación que hacen los propios académicos de algunos estudiantes o a la descalificación mutua entre amigos. A lo largo de la evolución del hombre ha habido diferentes especies de Homo, pero el único vivo es el H. sapiens sapiens, ¿qué hay de sus parientes?

Toda historia tiene un inicio y esta empieza en África, en Etiopía, donde un grupo de investigadores escarbaban en la tierra árida para buscar fósiles que pudiera explicar una parte de la evolución del ser humano. Sucedió un 30 de noviembre de 1970, cuando casi por accidente se encuentran con un montón de huesos desparramados, ahí estaba la suficiente cantidad de huesos para concluir que era un homínido; los homínidos (todos extintos salvo en ser humano) son todas las especies de primates que caminan parados en dos patas; lo interesante de este descubrimiento es que nunca antes se había encontrado tal cantidad de huesos que pudiera “armarse” un esqueleto de casi un 40% del total.
El ejemplar encontrado es femenino por el tamaño de la pelvis, y caminaba parada en dos patas por la disposición del foramen magnum, el hueco que tenemos en la base del cráneo por donde pasan los cables que conectan al cerebro, la columna vertebral y el resto de las extremidades del cuerpo. La estatura del ejemplar era un poco mayor de un metro y era adulta, por el desarrollo y desgaste de las muelas del juicio: pero lo más sorprendente es que fue localizado en estratos de rocas de alrededor de 4 millones de años, en la actualidad se dice que el esqueleto fósil tienen una edad de 4.5 millones de años; además nuestra abuelita tiene un nombre y se llama Lucy, aunque su nombre técnico es Australopithecus afarensis (los australopitécidos son considerados más antiguos que el género Homo y la palabra significa mono del sur y nuestra Lucy se apellida afarensis por la ubicación geográfica en donde se encontró). Se le nombró Lucy dio porque en el campamento donde la estuvieron “acicalando” se escuchaba la famosa canción de los Beatles “Lucy en el cielo de diamantes”, cabría decir que en inglés se abrevia el nombre de esta canción como LSD, coincidencia interesante considerando la importancia de este descubrimiento, nada más ni nada menos que el antepasado directo más antiguo de la humanidad ¡todo un alucín!
Con el descubrimiento del esqueleto de Lucy una maldición cae sobre algunos de los protagonista (historia que algún día se contará), mientras Lucy vivió durante cinco años en una caja fuerte del Museo Natural de Cleveland entre rellenos de espuma amarilla, los otros protagonistas se pasearon por congresos y nos enseñaron un poco más de la historia de la humanidad.
Me imagino a Lucy enterrada por millones de años murmurando en su sueño fósil: “humanidad postrera si queréis conocerme y entenderos, que la posteridad conserve mis huesos”; algo similar a las palabras de Ovidio escritas en el libro cuarto de las Tristes: “Soy el cantor de los delicados amores, Posteridad, si deseas conocerme es menester que leas mis versos”, durmió nuestra Lucy hasta que los anteriormente postreros se hicieron presentes y famosos para la posteridad.
Referencias
Probablemente esta sea la biografía de Lucy más completa en términos de difusión, libro compilador de textos de divulgación y científicas.
Donald Johanson y Edey Maitland. 1982. El primer antepasado del hombre. Ed. Planeta. Barcelona.
Publio Ovidio Nasón. Las tristes. Existen múltiples ediciones
Publio Ovidio Nasón. Las metamorfosis. Existen múltiples ediciones.
