Desde el 22 de octubre, nuevas reglas limitan el salario de cotización y eliminan las altas retroactivas en la Modalidad 40.
La redacción
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) cambió las reglas de la Modalidad 40 a partir de ayer 22 de octubre de 2026.
Las nuevas disposiciones limitan el salario con el que podrán incorporarse los trabajadores, eliminan las altas retroactivas y establecen que los trámites se realicen por medios digitales.
El acuerdo del Consejo Técnico también ordena revisar el impacto financiero de este esquema en un plazo de seis meses.
Aunque por ahora no desaparece, el resultado del análisis podría abrir la puerta a nuevas modificaciones.
Uno de los principales ajustes está en el salario de cotización. Antes, los trabajadores podían elegir una base salarial superior a la que tenían registrada al dejar su empleo, hasta el límite legal de 25 veces el valor de la Unidad de Medida y Actualización (UMA).
Con las nuevas reglas, quienes se incorporen deberán cotizar con el último salario base registrado al causar baja o con ese monto más una UMA.
En ningún caso podrá ser inferior al salario mínimo general vigente para el resto del país.
También se acabó la posibilidad de realizar nuevas incorporaciones con efectos retroactivos. A partir de ahora, el aseguramiento comenzará en la fecha en que se presente la solicitud ante el IMSS, por lo que ya no será posible ingresar con una fecha anterior para cubrir periodos pasados.
Otro cambio es que las nuevas inscripciones deberán realizarse exclusivamente por medios digitales, con el propósito de mejorar la trazabilidad de los registros y facilitar su revisión.
La Modalidad 40, cuyo nombre oficial es Continuación Voluntaria en el Régimen Obligatorio, permite que los trabajadores que dejaron un empleo formal continúen cotizando por su cuenta ante el IMSS, siempre que cumplan los requisitos establecidos.
Este esquema es especialmente relevante para quienes pertenecen al régimen de la Ley del Seguro Social de 1973, pues el salario promedio de las últimas 250 semanas cotizadas y el total de semanas reconocidas influyen en el cálculo de su pensión.
Por eso, algunas personas recurren a la Modalidad 40 para aumentar su salario de cotización durante los años previos a jubilarse y, con ello, buscar una pensión más alta.
Sin embargo, el resultado depende de su historial laboral, las semanas acumuladas, la edad y las cuotas que puedan pagar.
Para incorporarse, en términos generales, se requiere haber cotizado al menos 52 semanas durante los cinco años anteriores a la baja y solicitar el ingreso dentro del plazo legal de cinco años desde que terminó el aseguramiento obligatorio.
El acuerdo establece que las personas que ya estaban inscritas cuando entraron en vigor las nuevas disposiciones conservarán las condiciones actuales hasta que concluya el periodo contratado.
El IMSS también analizará durante seis meses el impacto financiero de la Modalidad 40.
Después de recibir los resultados, su área jurídica tendrá un plazo de hasta seis meses para coordinar una propuesta de modificación normativa que deberá someterse al Consejo Técnico.
Las autoridades argumentan que los ajustes buscan prevenir fraudes y prácticas de simulación laboral.
Sin embargo, especialistas han cuestionado si cambios de este alcance pueden establecerse mediante un acuerdo administrativo sin una reforma legal.
Por ahora, el IMSS no ha eliminado la Modalidad 40. Lo que hizo fue modificar temporalmente las condiciones de acceso y abrir una revisión sobre su viabilidad financiera a mediano y largo plazo.
El futuro del esquema dependerá del análisis y de las decisiones que tome el Consejo Técnico.
Por eso, hablar de una desaparición definitiva todavía sería adelantarse a los hechos.
Lo que sí cambia desde ahora es la posibilidad de utilizar esta herramienta para elevar considerablemente el salario de cotización al final de la vida laboral.
Para quienes planeaban recurrir a ella, las nuevas restricciones representan un cambio importante en su estrategia de retiro.
La eventual desaparición de la Modalidad 40 no está confirmada, pero la revisión financiera y la posibilidad de nuevas modificaciones dejan abierta esa discusión.
Mientras tanto, los trabajadores deben revisar su situación particular antes de tomar decisiones que puedan afectar su futura pensión.
