Las piedras del Cerro del Tigre

En la villa de San Blas Atempa, existe un cerro denominado del tigre o más bien cerro del jaguar, en este montículo hay una hilera de piedras, de las que se cuentan dos historias.

La primera dice, que este lugar fue un oráculo, en tiempos de los binnigulazaa o antiguos zapotecas, el lugar fue abandonado, a la llegada de los españoles, pero quedo “encantado”, este cerro era un lugar de transito continuo, el “encanto” funcionaba de la siguiente manera, el viajero escuchaba un silbido, durante todo el trayecto por este lugar, si volteaba la mirada hacia atrás se convertía en piedra automáticamente, de ahí que las piedras son hombre y animales de carga, que desafortunadamente hicieron caso omiso de esta historia, además los pobladores de este municipio e incluso de otros cuentan que el cerro “rugía”, justo antes de que empezara a llover.
La segunda dice que este cerro estuvo atestado de jaguares que ponían en peligro a los zapotecas, estos mandaron a llamar a un brujo huave, quien hizo salir del mar a una inmensa tortuga para que devorase a los felinos. Al llegar, al pie del cerro los jaguares venían bajando en fila y al ver a la gigantesca tortuga quedaron petrificados. Pero la tortuga también causó miedo a los habitantes quienes pidieron al brujo que igualmente la convirtiera en piedra, por ello hasta nuestros días podemos conocer a la piedra de tortuga en zapoteco Guie bigu por la semejanza que tiene con aquel místico animal y también a los jaguares alineados desde el pie hasta la cima del cerro.

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