Dxibi Guidxa

Dxibi Guidxa istmo

En el Istmo de Tehuantepec, según tradición oral y  hasta hace algunos años había una variedad de enfermedades que se curaban de manera tradicional, entre las que podemos citar el dxibi guidxa.

El dxibi guidxa es una enfermedad que se adquiere por sorpresa y es de tipo psicosomático, esto es, cuando dos personas son sorprendidas en el acto amatorio y sea los sorprendidos el que sufra la enfermedad o el que intempestivamente sorprendió, sus malestares son: la pérdida de peso y volumen corporal, si no es atendido oportunamente, se le desarrolla una tos seca, similar al estado que presentan los tuberculosos, esto quiere decir, que la enfermedad se encuentra avanzada y por ende de difícil curación, puede decidirse que la persona se encuentra desahuciada; para la curación de las personas enfermas que aún no llegar a adquirir la tos, se les lleva al rio, y se les hace montar en un caballo o en burro, el enfermo tenía que contar lo que vio o lo que estaba haciendo, con lujo de detalles y al término de su narración los que lo acompañaban le tenían que pegar con ramas verdes de albahaca o guie´dana (cordoncillo) y se les rociaba al enfermo anisado de maíz al mismo tiempo que los que lo acompañaban gritaban ¡dixibi guidxa que oh!, después de esto se hacía galopar al semoviente por algunos metros y se repetía la misma operación.

Dxibi Guidxa istmoAnte la falta de semovientes se optaba por hacer una fosa de escasa profundidad donde se sepultaba todo el cuerpo del enfermo excepto su cabeza, y así empezaba a narrar lo que vio o lo que sucedió, se le desenterraba y se le rociaba con anisado de maíz y se le pegaba con albahaca o cordoncillo, concluida la narración le gritaban ¡dixibi guidxa que oh!.

En otros casos se hacían pozos como de seis pulgadas de diámetro en un total de trece y en cada pozo el enfermo tenía que anunciar lo que había visto o sucedido, esto es, previo salto que daba a cada pozo y se le gritaba de la misma manera que los anteriores casos y se le pegaba con albahaca o cordoncillo, en cada pozo tenía que beber un poco de agua. Otras veces al enfermo se le hacía montar un carrizo simulando ser un semoviente y se llevaba a cabo lo anteriormente descrito.

Si la persona enferma tenia temor de confesar el motivo de su enfermedad entonces acudía sola a un huerto donde hubiera principalmente platanares, se abrazaba de una de estas plantas , le confesaba lo que había visto o pasado.
Para este caso todo era un secreto. Ante la falta de platanares entonces se llevaba acabo la operación en plantas jóvenes; después de algún tiempo esta planta se secaba. La cura se lograba después de diferentes sesiones.

Fuente: Revista Policromía / Año 1/ Marzo 15 / 2004 / Num. 3

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