“En Juchitán las casas tienen sueño, son como viejos troncos hundidos en el tiempo”
No parecieran estar en el centro de la Ciudad y pertenecer a esta época, las tres casas ubicadas atras del Jardin de Niños mas antiguo de la Región es uno de los lugares que se han mantenido intactos con el paso del tiempo.
Estar ahi es trasladarse a otro tiempo, cuando las casas era de gruesas paredes, pisos de ladrillos,patrios enormes, arboles frutales y la angostura de los pretiles que invitan al descanso del cuerpo, todo esto lo mantiene ese lugar.
Vivir ahí, es alejarse de la ciudad aun cuando a unos pasos esta el congestionamiento de carros y ruidos. En las tardes se repetía ese itinerario de años en que los zanates y los murciélagos hacían sus practicas de vuelo rumbo a los arboles del parque.
La casa mas vieja tiene una antigüedad de mas de 100 años, su ultima dueña, Na Laureana Pérez, se ufanaba que la casa se había construido al mismo tiempo que el Palacio Municipal.
No iniciaría este escrito de no haber vivido en esas casas y de saber que la mas antigua en la que pernoctaron varias generaciones se vendrá abajo para construir una plaza cívica con techo.
Llegue a vivir a aquel lugar gracias a la osadía del presidente municipal de aquel entonces, Hector Sanchez Lopez que coludido con los padres de familia y profesores de ese Preescolar elitista rompieron la pared que dividia ambos lugares e invadieron el lugar muy al estilo de la COCEI.
El enorme valor y de la furia de mis tías hicieron huir a los invasores que fueron replegados a cubetazos de agua. Después de ese suceso me toco, vivir tres años felices en ese lugar en donde me sentí como el Dalai Lama en el Potala (lease Libertad en exilio.)
Me alegra que los niños tengan espacio donde divertirse pero preocupa enormemente que las pocas casas antiguas tradicionales se vayan abajo y que sea precisamente el encargado de resguardarlas el que lo haga.
Na Laureana Pérez fue la ultima dueña de ese lugar, su vida estuvo llena de milagros y de misterios, propias de una médium y sacerdotisa prominente. Rodeada de espíritus solemnes que le pidieron quemase sus imágenes cuando muriera, se fue a la tumba sin hacerlo, en unos días esas imágenes, los muebles untados de historia, las fotografías antiguas, los santos y los baúles que iluminaron esas casas tradicionales emigraran para volver solo en la memoria de los que los habitamos.
