“Aún no empieza este programa cuando ya tenemos que acabar” dijo con su hablar y pose contundentes en alguna emisión de su programa, Ricardo Garibay; cuando ante la inminencia de la privatización del canal 13 se le recortaba el tiempo de transmisión a menos de media hora.
De los programas culturales del entonces canal estatal, recuerdo las cápsulas vespertinas de Marusha Viralta recomendando libros que no podíamos comprar, las conversaciones apasionadas de María Luisa “la china” Mendoza que aún no lográbamos comprender, pero la figura que me dejó huella y que contribuyó a interesarme por la literatura fue Ricardo Garibay.
Sin saber quiénes eran, a través de él, conocí la vida de Simone de Beuvoir y de su compañero Jean Paul Sartré, sin esa manera tan apasionada de contar la vida de estos dos grandes escritores franceses se me habría olvidado que la autora de Memorias de una joven formal le calentaba las pantuflas al autor de la La nausea para cuando llegara a su departamento.
Ante el pose de intelectual desdeñoso y su forma de hablar contundente y autoritario Garibay opacaba a sus invitados que parecían empequeñecidos y grises ante el autor de la Casa que arde de noche, cuyos programas aparte de estar reducidos a unos minutos, no sé si por negligencia, las repetían varias veces, de tal forma que más de dos ocasiones apareció la emisión en donde el escritor citaba una frase de un libro, con tal elocuencia que todavía recuerdo su rostro sorprendido al decir “y le cortó la cabeza amorosamente”.
Tiempo después cuando su programa ya no se transmitía, llegué a leer en mis primeras expediciones a la Biblioteca Municipal, el libro del hombre que parecía regañar a sus televidentes, La casa que arde de noche me sorprendió al describir lealmente la forma de hablar de sus personajes.
Sus poses estaban respaldadas por su genialidad, su obra más conocida tal vez sea su guión de cine, El milusos, cuyo título devela las múltiples trabajos que tiene que realizar el campesino que emigra a las grandes ciudades pero también elude a “los miles de ilusos” que dejan sus lugares de origen y pasan por un infierno al buscar una vida mejor en el norte.
