Martes Santo – Remembranzas al amanecer

Considerando que es Martes – no es de buena suerte-. Por algo los romanos le dieron ese nombre por su dios de la guerra. Aquí es preciso saber quién gobernaba el imperio romano en esta época en que Jesús predicaba.

Julio César muere asesinado a mediados de marzo en el año 44 a.C. Y le sucede su ahijado Octavio. Que más tarde el Senado le daría el título de César Augusto. Este es el emperador que más años gobernó Roma. A su muerte le sucede Tiberio – aquel que no quiso gobernar desde el Palatino, es decir el Palacio imperial. Sino que eligió una isla y desde ahí gobernar. Era él emperador o César el emperador romano. Gobierna desde el año 42 a.C. y 37 d.C.
Este Martes, Jesús llega al Templo. Sólo que su presencia ya no es con vítores. Los judíos o los fariseos lo seguían de cerca, observando sus actos. Y sobre todo atentos a sus palabras. Los espías ” camuflados” que le pusieron, se mostraban con él con adulación y falsedad. Y en el fondo, en su mente un sentimiento de perfidia y ” agarrarlo” en una falta. Así denunciarlo como rebelde, como propiciador de desorden en contra del Imperio. En contra del César. Más considerando que Tiberio había puesto en acción un edicto: ” cualquiera que incitare a rebelión contra el imperio…Que de inmediato fuera ejecutado.” Tiberio, era sensible a la indisciplina.
Y por ahí buscaron para destruirlo. Por eso los falsos discípulos, los camuflageados, los que detrás de su servil manera le hacían ponderar su sabiduría. Pensaron, o los fariseos sus jefes les instruyeron hacerle a Jesús la pregunta. Ésta cargada de trampa, de malicia y de perfidia. Y que a través de la historia de cualquier época. Nadie daría respuesta. Sin quedar mal al responderla. Porque se trata de 2 temas opuestos: Dios y la autoridad civil que se asentaba en la figura del César.
De ahí con voz suave le dijeron a Jesús: Tú q eres veraz en todo. Te preguntamos maestro: ” dinos, por tanto, que te parece ¿es lícito dar tributo al César o no? La respuesta de Jesús fue al instante cargada de verdad: “¿porqué me tentáis hipócritas? Enséñame la moneda del tributo. Y ellos le mostraron una moneda- ¿De quién es esta imagen y esta inscripción? -Todos respondieron: Del César!…–“Dad pues al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.”

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