En el mundo antiguo de los dioses griegos, para decirlo de una manera propia. Su mundo mitológico donde Zeus, el dios padre. Y Hera la diosa madre, junto con los otros dioses vivían en el palacio del Olimpo, éste construido sobre la montaña más alta de Grecia, llamada Olimpo. Lo edificaron los cíclopes, unos monstruos con un solo ojo. El palacio del Olimpo consta de una sala de consejo.
Además del dormitorio real, en el claustro que se situaba enfrente de la sala de consejo, las columnas que soportaban los arcos en ambos lados del claustro. Donde están los dormitorios de los 5 dioses y 5 diosas que inicialmente era el consejo. En el consejo se trataban asuntos como qué pueblos entrarían en guerra y quiénes serían los vencedores.
De manera habitual el pleito entre los dioses menores era frecuente. Eran pues una familia peleonera, lo que comúnmente llaman pendenciera.
Zeus y Hera presiden las sesiones. Y ocupa cada quien su sillón y el acabado de éste una verdadera obra de arte. Hecho por Hefesto, el dios de los herreros, de los artesanos. Él era cojo, porque cuando nació, su padre Zeus, al verlo no ocultó su desilusión, y así lo tomó lanzándolo detrás de la barda del Palacio, diciendo iracundo: éste debilucho! No es mi hijo.
Ahí va su madre Hera a levantarlo, arrullándolo con una gran ternura y llenándolo de besos.
Cuando Hefesto se hizo adulto, su padre Zeus le entrega a Afrodita como su esposa – la diosa de la belleza y del amor–. Entonces él dijo, ahora sí soy el hombre más feliz del mundo.
Sólo que Afrodita no le agradó ser la esposa de un herrero con las manos callosas y lleno de tizne. Y para aliviar su situación pidió cama separada.
Zeus pretendió a Hera durante 300 años, y no fue aceptado hasta que una noche de gran lluvia. Oyó que alguien tocaba su ventana. Ella abrió y cuál no sería su sorpresa al ver que era un pajarito de alas mojadas, tembloroso de frío. Ella lo tomó, le dio calor con sus manos, lo acurrucó contra su pecho. Lo alzó y le dio un beso diciéndole: te quiero…En el instante el pajarito se transforma en Zeus. Y éste le dice: Ya te oí… Ahora te casas! Conmigo.
