Adoquinar las calles

Tiempo es que las autoridades municipales del Istmo, se den cuenta que pavimentar las calles de las ciudades nuestras. No es propio para la población; con el intenso sol llega ser un espejo, un comal muy caliente que nos quema al caminar, transitar por nuestras calles. Esta emisión de calor en cada tramo de pavimento es fatal entre 2 y 3 de la tarde. El techo de cada municipio considerando todas sus calles pavimentadas con cemento. No es un espacio que permita vida de aves, es un espacio que bien podemos llamar infernal. Un horno! Debe ser.


Los humanos todo lo copiamos. Hace 40 años, la lluvia caía puntualmente en cuanto iniciaba Abril y se iba de largo. Las calles se llenaban de charcos, los callejones desaguaban el agua hacia el río. Dejaba una arena como piso y daba gusto caminar. Era raro que se enlodara, el uso de detergente no era común. El jabón Octagón era el adecuado para lavar ropa. El uso de “la tinta” para blanquear la ropa blanca. Y si llegará enlodar en alguna parte, se convertía en chiquero de puercos que ahí se batían en el lodo.
En estas condiciones llegó la necesidad de pavimentar las calles. Y la verdad! Dió cierta comodidad, el planeta ¿cuándo íbamos a imaginar que se calentaría? Además el pavimento evitó que nos llenáramos de polvo de tierra en época de Norte. Aquellos vientos de Octubre que pasaban con fuerza silbando debajo de las puertas bien cerradas. Que al caminar por las calles había que hacerlo con un paliacate para no respirar el polvo. En esas condiciones el pavimento fue un signo de progreso.
Hoy, es distinto. Para empezar casi ya no llueve. Tal vez por el efecto del calor acumulado sobre el techo de las ciudades. No hay programa de reforestación, los vehículos que usan gasolina o diésel contribuyen con mayor emisión de calor al Medio Ambiente. Son verdaderos focos de emisión de calor. Y si no! Acércate a uno de 6 cilindros, qué caliente!
Es tiempo d cambiar el pavimento de cemento de nuestras calles. Éste sí! Que sería un gran beneficio para la población que hoy sufre por el exceso de calor. Es tiempo de no volver a pavimentar las calles. Es tiempo de adoquinar, tiempo de beneficiar a la población cambiando las plastas de cemento por un material que respire, que absorba agua como nuestra piel, que al mojarse absorbe el agua, respira a través del algodón como la ropa, no así cuando la ropa es sintética. Como tampoco podemos usar zapato de material vinil o plástico. No es cómodo, no es poroso. No transpira, y no podríamos soportar lo caliente del zapato.
Pavimentar los espacios con cemento, hoy no es humano. Hay q adoquinar nuestras calles. Vale la pena! Y de paso le damos un toque de belleza a la imagen de nuestra Ciudad. Y seguramente enfriamos nuestro espacio aéreo propiciando condición ambiental para la lluvia que tanto necesitamos.
Que el adoquin se gasta pronto al paso del tiempo. Claro! Que se gasta! Sólo que hay que renovarlo, estar al pendiente como en las bellas ciudades del mundo. Qué falta! Para reponerlo. Es así cómo se sirve a una comunidad. Atento a su bienestar, a su seguridad y a su comodidad. Enhorabuena! Si esto llegará tener efecto en algún presidente municipal, su cabildo. Vale! La pena. Gracias.

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