En Cantares de mi tierra — de su autoría –:” En los rincones de mi tierra istmeña…Espinaleña de voces cantarinas; ixtepecana: Tierna y dulce en su querer; ixtaltepecana: La reina de la enramada y la tehuana con su ternura tan virginal. Ranchu Gubiña: Son tus mujeres lindas, vivo preso en sus huipiles guindas y en Cheguigo está mi amor, juchiteca en una flor: Dueña de mi arrullo que engalana mi terruño. Salina Cruz: La Perla de mi tierra, ahí es donde dejé mi alma prendida…San blaseña eres tú mi consentida…”
Nace en Juchitán, Oaxaca — en Cheguigo, en zapoteco detrás del río –, en la calle Pino Suárez Núm.25; el 30 de Mayo de 1914. Sus padres juchitecos: Felipa García – su madre -; Filemón Martínez, su padre. A fines de 1930 se va a La CDMX a estudiar, con el tiempo se gradúa como Contador Público y Auditor, en una escuela pública que más tarde sería la ESCA del IPN.
Se cree que no estudió música, ni tomó clase de guitarra. Fue lírico así de forma sencilla y natural. Su virtud de artista le vino de nacimiento. Tocó guitarra de 12 cuerdas, 2 en La Primera cuerda, 2 en La Segunda. Y así sucesivamente. Con el tiempo ya como artista consagrado, compartió aplausos con Los Hnos. Martínez Gil, Amparo Montes, Agustín Lara…En La XEW ahí el famoso locutor Pedro D’elille lo llamó El Trovador del Recuerdo. Grabó 10 discos de Larga Duración, la mayoría música yucateca, de Guty Cárdenas, Ricardo Palmerín. La voz de Saúl es parecida a la voz de Guty Cárdenas; lo que le trajo un contratiempo, ya que decían que él imitaba a Guty. Siendo La Trova yucateca tan celosa de su prestigio, que no acepta hoy alguien que no sea yucateco interprete sus canciones. De modo que lo llevó a una suspensión en su grabación con la empresa Orfeón con la cual grababa sus discos. Teniendo así que someterse a un examen a su cavidad palatina, llegando así a demostrarse que su timbre de voz era natural. De ahí la mamá de Guty llegó a tenerle aprecio, ver en Saúl Martínez alguien que le recordaba la voz de su hijo. Difundió la música yucateca, mereciendo en 1968 Disco de Plata por el éxito de las canciones: Por un rayito de sol, Si yo pudiera. El Ayuntamiento de Mérida le otorga un reconocimiento, como también lo obtuvo de la Sociedad Artística Ricardo Palmerín; esto es en 1965.
Su hija doña Flor Martínez, fue llamada el año pasado para recibir una medalla de reconocimiento a su padre, por parte del La Sociedad Artística Ricardo Palmerín.
Su esposa, doña María Ramírez Carzo era juchiteca. Vivió en una casa en la ribera del río de Juchitán, de ahí que en Cantares de mi tierra, Saúl escribiera: Y en Cheguigo está mi amor.
Los istmeños emigramos a otras ciudades en busca de trabajo. Sólo que llevamos consigo nuestras tradiciones y nuestro idioma el zapoteco. En mi caso en 1964 me fui a Minatitlán, Ver. En una colonia llamada Chimolón. Pues de la casa de los vecinos llegué a escuchar música de Saúl. En especial un disco que grabó con la Banda ADA de Joel Velásquez, en ése grabó entre otras piezas El Fandango. En otro disco una canción: Cuando salí de mi tierra. Que a mí me venía como el anillo al dedo. Por la nostalgia por la familia y por Juchitán.
Recibe homenaje en Juchitán, como también en Salina Cruz, en 1964 y 1966 respectivamente.
Dentro del Metro de Quevedo de la CDMX, en una ocasión, oí que el locutor de la Radio dijo: ” para ustedes en la voz del Trovador del Recuerdo, Saúl Martínez: Nunca, de Guty Cárdenas.”
Los jóvenes de la Secundaria que fuimos. Lo escuchamos cantar en un acto de la escuela. Era 1965, se había formado un Patronato Pro Construcción de lo que sería el Tecnológico del Istmo. El director de la Secundaria, el Profesor José Pineda López. Por cuya iniciativa se constituyó el Patronato con el fin de captar dinero, según esto para iniciar la construcción en los terrenos que hoy ocupa el Tecnológico. Esa tarde don Saúl dio su cooperación y fue de 1000 pesos — era mucho dinero –. Y lo hizo ante el público que éramos y los invitados al acto. Esto después de cantarnos, deleitarnos con su magistral actuación.
Los niños que lo son un día, no olvidan un acto donde tuvo que ver un detalle. Así le pasó aquel grupo de niños que jugaban en la calle José F. Gómez, de manera coincidente Saúl sale de echarse unas cervezas con sus amigos en la cantina de Duu’ga, lugar famoso. Y él ve que los niños jugaban, a uno le preguntó que le gustaría como regalo – respondió –: pelota de Base Ball forrada. Él anotó su dirección…Y es así que un día recibieron su pelota junto con cuadernos y lápices. En un paquete procedente de La CDMX.
La anécdota la oí narrar por uno de los protagonistas. Con emoción, de viva voz por Armando Castillejos.
En Juchitán tuvimos 2 Cines: Lux y Juárez. En el primero antes de iniciar la función, siempre escuchamos en sus megáfonos la voz de Saúl Martínez, las canciones como: Rosal enfermo, Flor, A qué negar, Son tus ojos negros…
Fallece el 3 de Enero de1969 en La Cd de Oaxaca. Lo trasladan a Juchitán para enterrarlo en el panteón de Cheguigo, Miércoles Santo. Esa tarde mi madre, que estuvo en el entierro, vio al Portalira Juchiteco Eustaquio Jiménez Girón, sentado al borde del pozo del panteón. Y le dijo en tono triste: Ya vinimos a enterrar y a cumplir con el gran amigo Saúl.
Los meses pasan y cuando Octubre llega, estos recuerdos se tornan polvo que el viento levanta en forma de caracol que gira y suena en tono grave como las cuerdas de la guitarra del gran Saúl Martínez: El Trovador del Recuerdo.
