La dama de las camelias

Una novela escrita en 1848 en París, Francia. Autor, Alejandro Dumas – hijo –. El padre, gran escritor francés, autor de nada menos que: Conde de Montecristo; el gran libro, la gran novela. Donde narró la triste historia de aquel joven diestro en el manejo de un barco mercante. Que a su regreso a Marsella, después de un gran viaje, sólo tenía como única ilusión casarse con su bella novia gitana, que lo esperaba apasionada para casarse con él. Sólo que su vida daría un giro fatal, inesperado en ese día Al bajar del barco emocionado, los guardias reales lo esperaban y lo trasladarían de inmediato al reclusorio ubicado en la cima de una gran montaña, parece que de nombre Tief, por una denuncia falsa cargada de envidia. Sólo por ser el más indicado de ocupar el puesto de Capitán que había hecho con él su último viaje como tal y se retiraba por cumplir los años de servicio en la compañía naviera…


Sólo que mi intención primera era contarles de pasadita, circunstancias de La Dama de las Camelias. Entrando en materia les diré que Margarita Gautier era joven y muy hermosa. Sólo que llevaba una vida, que cualquiera que fuera el padre. No le hubiera agradado tenerla como la novia de su hijo. Más cuando el hijo es el único del padre, y éste ha dispuesto convertir al hijo en un profesional que egresara de La Universidad de París. Era pues, el sueño de un hombre rico de la provincia de Francia.
Margarita también era provinciana, su familia de escaso recurso y sin más estudio que lo elemental. Ella era Cortesana en París. Hasta donde llega el significado de esta palabra hace un poco más de 150 años. Bien, algunas palabras con el tiempo se olvidan o muere y en su lugar aparece otra palabra con el mismo Signo o Sema, así en un tiempo tuvimos pan francés, después le llamamos pan Blanco y ahora lo llamamos bolillo. Una Cortesana era una prostituta, en el caso de Margarita por su belleza y juventud, no más de 20 años. Disponía de una residencia donde recibía a sus clientes que eran ricos. Es así que un día la visita un joven estudiante, que por sus visitas posteriores hicieron que él se preocupara por su frágil salud. De esta forma llegan a enamorarse; el tiempo que todo lo transforma, él le propone matrimonio. Su padre ve que su hijo ya no era el mismo. Ha descuidado sus estudios; lo investiga, pide informes sobre él. Se entera de la relación, con discreción ubica la residencia de la chica. Está informado de la situación. Es así que un día decide hacer frente como padre desesperado y busca a Margarita para una entrevista. La logra ver, le suplica como padre que abandone a su único hijo. Por el mismo amor que ella le expresó tenerle. En aras de ese amor le suplicó que lo abandonara, que él merecía otro destino, que comprendiera su amor de padre. Que ella por su condición y experiencia sabría olvidarlo pronto! Que estaba acostumbrada al trato de los hombres, y que sus mundos eran tan distintos.
Ella acepta la difícil propuesta del padre, aunque en esa separación partiera su corazón en dos. Le puso esa voluntad férrea que la mujer puede tener cuando ha decidido desde el fondo de su alma acabar con una relación.
Se ingenia la forma de llevar a los hechos el objetivo. Inventa un paseo en la cercanía de París y por un pretexto vano le pide Armando Duval, que así era el nombre del joven estudiante enamorado, que regresara por algo que ella olvidara.
Esta fue la última vez que se vieron. La separación agravó la tisis que ella padecía. El frío, la ausencia, la nostalgia, la melancolía; la enfermedad: Hicieron mella sobre su corazón herido y vacío, que unos meses después la muerte vino, oportuna y puntual como siempre y le cerró sus grandes ojos, que una vez fueran vivos.

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