La historia del cine en Tequisistlán

Al escuchar “Dios nunca muere” todos corríamos a prepararnos para ir al cine. Era la música de fondo para el comienzo. Se vivía una especie de fiebre de la diversión en pantalla grande en Tequisistlán. La generación del sesenta y setenta, disfrutamos bonitas filmaciones que pasaba el cine Tequisistlán fundado en el año 1960.

La dueña fue la señora Mamerta Zarate Cabrera. Pero el origen de la llegada de esta “innovadora distracción” la encontramos en el lejano 1935 con el cine “Ortiz” que fundara el señor Fernando Ortiz. Pero se trataba del famoso cine mudo, basada en películas americanas en blanco y negro. En 1940, la señora Raquel Montero tendría a su cargo está popular diversión.

En ese entonces ya traían sello nacional y era hablado. Para el año de 1945 es el señor Jesús Montero Toledo quien se encarga de echar andar los rollos del cine. Otro ciclo de las filmaciones la tuvo en sus manos el señor Filiberto Groos Toledo en 1956 con el “nuevo cinema”. El apogeo real del cine se da en la época de “tía Mamerta”. La fila para comprar boleto era interminable.

El lugar que ocupa el banquito “lazos” se abarrotaba. Ahí se encontraba la sala del cine “Tequisistlán”. El cine vivía su máximo esplendor. Es más fue tan popular este medio de diversión que las sillas no eran suficientes. Un detalle del cine Tequisistlán es que la sala carecía de techo lo que obligaba en tiempo de lluvia suspender películas.

El verdadero cine en pantalla grande desaparece en tierra de la Magdalena poco tiempo después del fallecimiento de la dueña del cine “Tequisistlán”. Tiempo de los rollos amarillos y de carteleras que anunciaban la buena película. La del Santo “el enmascarado de plata”, uno de ellos.

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