La fiesta de julio es extensa. Aunque son seis días los principales, de hecho, desde, antes de julio ya el pueblo se ve enfiestado. Ese toque festivo le dan los juegos mecánicos, puestos de tacos y refresquerías.
Por otro lado la actividad religiosa más importante comienza el día 13 con la novena. Paralelamente se llevan a cabo los preparativos culturales y deportivos. Para que todos los eventos finalicen el día 21 y comiencen los días mayores. Otro hecho importante que alegra la tradición es la llegada del cohetero. Quien se encargará de hacer el castillo, toritos y monas que se bailan y queman el 22, a partir de las 9 de la noche en el atrio de la iglesia. 
Es importante resaltar otra característica de la fiesta: los bailes son abiertos. Se ha respetado siempre que los presentes tengan contacto con los artistas de los grupos aún así esto cuenten de mucha fama en su medio musical. Los Repiques de la novena, los cohetes en la finalización de cada misa durante nueve días, así como el altavoz de la polaca, el sonido de la rueda de la fortuna, el futbolito y otros juegos motivan y contagian el gusto por estar presentes en esta festividad que por años hemos disfrutado. La llegada de los paisanos han de acrecentar esta alegre feria que está por llegar a su máximo apogeo. La fiesta de julio es la fecha esperada. Por que es reencuentro familiar. 
Es el lugar donde todos ponemos nuestro granito de arena para que la fiesta de la patrona Magdalena se desarrolle bien. Tequisistlán ofrece lo mejor que tiene como su hospitalidad, gastronomía y cultura. La cultura del istmo pues. La tierra que a asumido en su totalidad la elegancia de la mujer de la sandunga y de la celosa y de la altivez del hombre de la guayabera y del pantalón negro que baila el son que le pongan. Así como también en todo ello se comparte y se convive con respeto a los de tercer sexo. O sea, Tequisistlán tiene su propia guelaguetza. El pueblo luce limpio. Espera a sus invitados.
