Chuy Rasgado en el Istmo*


Era un hombre humilde, era un hombre que no le importaba la presencia o apariencia, nunca le importó la apariencia, era un tipazo por todos los aspectos, era un hombre muy bien presentado , de buena figura y sencillo que era lo más grande de Chu, él nunca quiso presumir, venía acá, porque le gustaba la región, tan es así, que recorrió todo el estado y parte de Veracruz y Chiapas, pero Chu fue un gran hombre en todos los aspectos, no porque no esté presente o porque se diga mucho de él, pero yo como lo conocí, como un gran hombre, sencillo, un hombre tratable con mucha capacidad mental y no, no tenía ninguna cosa que lo hiciera cambiar como ser humano, tan es así que convivió con los petapas, con este … Guichicovi, con toda esa gente humilde y vivió feliz, porque él no buscó ni renombre ni dinero, él nació con ese don que ojalá y todos naciéramos con el.

*Fragmento tomado del libro: “Juchitán testimonios de un pasado mágico”.
Autor: Gonzalo Jiménez López/1ª edición Oaxaca-México 2005/Conaculta/Instituto Oaxaqueño de las Culturas

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