La leyenda de Pascual-lio

Por: Melecio Peralta Aheno

-Te voy a contar la historia de la gruta, o como le decíamos antes, cueva Lio

>> Hace muchos años tres exploradores del pueblo pensaron ir a ver la cueva que está por el cerro de Guexila (Cerro Borrego) al norte del pueblo. Uno de ellos era joven y atrevido, su nombre era Pascual-Lio, la gente le decían Lio. Los otros dos se llaman Cristóbal, Bexuguexu antes de convertirse al cristianismo, y Crispín, antes llamado Yobicoxilaxanadxi. Salieron un día de Semana Santa, el viernes santo exactamente. La costumbre dictada que ese día era delicadísimo, sagrado, por lo que nadie debía salir; era un día exclusivo de oración.

>> Pero ellos decidieron salir ese día sagrado. Resulta que al entrar a la cueva llevaban consigo un mecate muy largo, como de cien metros más o menos, así como varios ocotes para iluminar. Encendieron los ocotes en el lugar oscuro y tenebroso, se metieron muy adentro de la cueva y llegaron hasta el último lugar, donde termina la cueva. Como Pascual-Lio era un hombre rebelde, sus compañeros lo amarraron con un mecate y lo bajaron por una caverna oscura y profunda. Sus dos compañeros mantenían agarrado el mecate para poderlo sacar cuando terminara su exploración.

>> Al final, yo creo que soltaron el mecate. No sé qué pasó allí, pero desde abajo, desde lo hondo donde se había metido Pascual-Lio, se escuchó un gran ruido que retumbó por toda la cuerva. En tal abismo y muy espantados, sus acompañantes vieron que el mecate estaba suelto. Lo recogieron con facilidad; ya no estaba amarrado Pascual-Lio, lo habían perdido. Ninguno de los dos se atrevió a bajar a buscarlo. Regresaron corriendo al pueblo y contaron lo sucedido. Con la perdida de Pascual-Lio la gente se preocupó mucho. Un grupo de familiares y amigos fueron a buscarlo, pero terminaron su esperanza cuando se dieron cuenta de que no lo encontrarían jamás.

>>Nuestros antepasados contaban que un año después en otra cueva igual de grande, que eta por la sierra de Yautepec, allá por el valle de Oaxaca, había salido un hombre. Se trataba de Pascual-Lio. Él preguntó a campesinos de aquella tierra qué lugar era ese. Los campesinos de allá le replicaron que hacía dentro de la cueva. Pascual-Lio les contó todo: que había entrado en una cueva grande en su pueblo natal (Santo Domingo Petapa), y que en su interior se había perdido y ya no había podido salir.

*Tomado del Libro “Los Viejos Hablaron”, Relatos Dominganos sobre Nahuales, Encantos y otros seres/Nadies/13 de abril de 2018

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