Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca (Cortamortaja).- En las diversas festividades que existen a lo largo y ancho de la región del Istmo de Tehuantepec, se pueden encontrar rasgos comunes que guardan mucha similitud o que presentan los mismos protocolos, sobre todo en el ámbito religioso que motiva estas celebraciones.
Entre esos rasgos se encuentra la cerería tradicional, con la que se elaboran las velas que se ofrendan a los Santos Patrones de barrios y pueblos; como muestra de respeto y gratitud, en un marco espiritual que exigen esos ritos.
Casi todos los pueblos del Istmo utilizan las velas de cera virgen, hechas a mano por maestros veleros, que ponen su trabajo y talento en cada una de ellas.

Sin embargo, es en Tehuantepec donde se llegó a perfeccionar el arte y la técnica de la cerería, logrando verdaderas obras de arte efímero que se lucen en cada misa de mayordomía.
Uno de estos adornos que nacieron en Tehuantepec, es la llamada ‘Bichizaa’ que podría traducirse como: “cera delgada” por la delicadeza de cada una de las piezas con que se elaboran hermosos adornos en forma de sol en cada una de las velas.

Para su elaboración se requieren moldes especiales hechos de madera que se sumergen en la cera líquida y, se pasan en agua fría para obtener figuras como hojas, y las jicaritas, a las cuales se les complementa con pequeños círculos de papel esmalte de colores, formando un círculo que asemeja a un sol.
Al ser un artículo hecho a mano, genera que el costo de su elaboración sea elevado, y no todos los mayordomos lo elaboran en su festividad, por el material con que está hecho este adorno es muy frágil, y se deforma cuando el clima es muy caluroso.
Sin embargo, cuando la “Bichizaa” acompaña a las más de 18 velas que se elaboran para cada mayordomía, su belleza es inigualable.
