Aprendemos con los ojos

Hace algunos años la profesora Yolanda Antonio me contó que su hija Reina, ella la llevaba a la escuela donde trabajaba cuando la niña apenas tenía 2 meses.

Colgaba debajo de su escritorio una hamaquita donde la niña cabía y dormía, mientras trabajaba con sus alumnos de la primaria. Pasa un año, llegan las vacaciones; inician otro año escolar, siguió llevando su hijita en la escuela. Hasta que ya gateó y lo más sorprendente: hablaba con claridad y sabía de vocales, predicado, sujeto y de números nones y primos. Cómo es que la niña aprendió por oído las clases de su profesora- madre? Este comentario viene a cuento porque parece que un niño en edad escolar, disparó a su profesora y alumnos de su escuela, influido por ver tanto videojuegos; tengamos cuidado qué decimos y hacemos en casa para nuestros hijos. Ellos aprenden viendo y oyendo. Si los padres al dormir leen un libro, ellos lo harán de grande. Si el padre no respeta a la madre, ellos lo verán. Esto me recuerda una película china, donde el gordo padre daba de comer a sus chiquillos hijos- como 7-, y su hija mientras comía comentó: papá, dicen en la escuela que tú no eres nuestro padre; y él le responde pronto a su hijita: quién les da de comer ?…Porque la madre salía desde temprano llevándose bien con cargadores, estibadores; portándose de casco ligero.

¡Amigos, es algo serio el asunto de cómo vivimos en casa, qué hacemos! Cómo lo hacemos, qué decimos mientras vivimos y compartimos el espacio con nuestros hijos. El hombre todo lo imita, aprende de todo lo que ve. La señora Marie Curie, ganadora de 2 premios Nobel -ella de origen polaca explicó lo que es el fenómeno de la radiactividad-; su hija también ganó un premio Nobel. ¡Aguas! Pues con esto de la educación, se dice hijo de tigre tigrillo; bisnieto de cerrajero, pues buen! Cerrajero porque de tradición familiar aprendió el oficio- es el caso de mi joven amigo Francisco Cazorla-. Enseñemos a nuestros hijos lo mejor de nosotros, a ganarse el pan con el sudor de la frente; que nos acompañen a trabajar, a vivir juntos sin hacer uso de malas palabras, porque éstas una vez pronunciadas se convierten en realidad, en verdad. Porque Dios así las hizo, le dio nombre a todo y su nombre es propio para lo referente sea mesa, papel, árbol, ave, arco iris, aire, agua… La palabra es verbo y verbo es Dios. No tomemos a broma la vida, llevémosla con juicio y con buen humor, para que nuestros hijos sean alegres, sencillos y humildes. La humildad es el conocimiento de uno mismo o porque Dios es quién hace las cosas, y no yo o nosotros. Amigos feliz día: ¡cuiden! Sus palabras, reflexionen antes de hablar, póngales humor, sencillez, que se harán realidad. Buen día.

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