Así era la casa de “Los Cuates” en Torreón

La vivienda de los gemelos de 18 años mostraba precariedad, aislamiento y dibujos con frases en las paredes.

La redacción

La vivienda de Carlos y David, conocidos como “Los Cuates”, era un domicilio sencillo y en condiciones de precariedad.

Los gemelos, de 18 años, son señalados por el ataque ocurrido en la Secundaria General No. 13 del ejido La Unión, en Torreón, Coahuila.

Al ingresar al inmueble, reportes de medios y autoridades documentaron las condiciones en las que vivían los jóvenes.

El espacio mostraba escasez: para entrar a la habitación era necesario mover un ropero de madera, había una pared de pacto de sangre con la frase “la vida no tiene valor cuando no eres nadie”, marcas de explosiones y la envoltura de un arma blanca.

También habían objetos personales, camas sin colchón, sillas de plástico y de metal y ropa colgada.

Pero hubo algo que llamó especialmente la atención: las paredes de la recámara estaban llenas de dibujos, rastros de su fanatismo y la frase “odio al mundo”.

También se observaron varios símbolos satánicos y alusivos a la ideología incel, además del dibujo de una mujer hecho con tinta negra.

De acuerdo con su madre, Maribel Garza, el día del ataque, el jueves primero de octubre, sus hijos salieron de casa con el pretexto de buscar trabajo.

Sin embargo, una solicitud de empleo permaneció sobre una silla dentro de su habitación, junto a los productos de aseo personal que utilizaban.

Garza aseguró que desconocía los planes de sus hijos y los describió como tranquilos.

Dijo que David “N” era el más social, mientras que su gemelo era más tímido.

Dolores, abuela de los gemelos, afirma que los jóvenes nunca fueron violentos, pero reconoce que pasaban mucho tiempo en internet y en sus teléfonos celulares.

Vecinos del ejido describen a los hermanos como jóvenes reservados, que pasaban gran parte del tiempo juntos y convivían poco con otros habitantes.

Tras el ataque, distintos medios de comunicación tuvieron acceso a la vivienda, posteriormente se realizaron dos cateos, por lo que la escena ya estaba alterada.

Los familiares que residían en la vivienda abandonaron el lugar.

Mientras tanto, cámaras de videovigilancia captaron los minutos previos al ataque que dejó sin vida a la subdirectora de la Secundaria General No. 13 y, al menos, a otras cinco personas heridas.

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