En las montañas de esta comunidad, Santo Domingo Petapa, en la zona húmeda del istmo, existen dos volcanes de agua que están cubiertos de mucha vegetación, uno conocido como Loma Grande o Nizaguxhu´ y el otro como Cerro Borrego o el Guexilla.
En una ocasión, hace aproximadamente cincuenta años, compartí convivio en la fiesta de la Virgen del Rosario con los señores Emilio Flores y Gilberto Aguilar. Entre los comentarios que hicimos, surgió la palabra diablo o demonio. Como yo era mucho más joven que estos dos señores, en el comentario les dije que eso no existía. El señor Emilio narró en ese momento lo que a él le sucedió una noche de cacería:
Una noche de marzo se preparó para ir de cacería y salió rumbo a la montaña Loma Grande o Nizaguxu´, que se encuentra al poniente de la cabecera municipal de Santo Domingo Petapa.
Todo al poniente de este cerro, está cubierto de mucha vegetación- los árboles no son muy altos; son de los llamados Chaparrales-, según se observa a la distancia. De tanto caminar y no encontrar absolutamente ningún animal, se sentó en una pequeña loma preguntándose: “¿Qué habrá pasado con los animales que tanto abundaban en estas montañas?”. De pronto escuchó a lo lejos el fuerte ronquido. Caminó un poco y a lo lejos observó que sobre los chaparrales un hombre dormía. Levantó su escopeta retrocarga calibre 20 e hizo dos disparos. Al instante se levantó un gigante que salió corriendo hacia el Poniente hasta perderse en la distancia.
Ése era el Diablo según narran los viejos, porque hasta los animales huyeron en su presencia. Por supuesto que no es el Diablo que nos pintaron después de la llegada de los españoles.
*Tomado del Libro “Los Viejos Hablaron”, Relatos Dominganos sobre Nahuales, Encantos y otros seres/Nadies/13 de abril de 2018
