Era común que de niño nos pidieran escribir una carta. Este hecho le rodeaba todo un significado de responsabilidad. En mi caso no terminaba la primaria. Mi español no era muy bueno. Ya que mi primera lengua ha sido el zapoteco. El tránsito hacia el nuevo idioma, lengua. No fue fácil, había inseguridad y gran duda en determinar el artículo: él o ella. Si la palabra es mapa, canción, tema…
El caso es que un día tuve que escribir una carta que mi tía María me pidió hacer. No era para una persona común. Era para el presidente Adolfo López Mateos. Imagínense! Escribir una carta para un presidente. Donde había una petición: Una beca para su hijo que estudiaba en la CDMX- es decir para un primo mío-. Como Dios me dio entender escribí la carta que mi tía me dictó en zapoteco.
Ahora había que enviarla por correo. ¿A qué dirección? Pues, había que preguntar. Porque enviarla también fue parte de mi responsabilidad. Alguien me dijo que el domicilio del presidente era Los Pinos, en la CDMX. Y con esta dirección la envíe.
El enviar una carta tenía su chiste, comprar los timbres, escribir el domicilio del destinatario y anotar el nombre del remitente en el reverso. Si acaso no llegara a su destino, ser devuelto al remitente. Al comprar el timbre preguntaba el empleado del correo: Ordinario? o Entrega inmediata. Claro! Que si era para la novia – entrega inmediata -. Que ella recibiría la carta perfumada en una semana.
El correo ha sido un medio seguro hasta hoy para enviar una correspondencia. En Europa a mediados del siglo XVl, en la ruta de los carruajes tirados por caballos había Casas de Postas, donde se podía cambiar de caballos para continuar el viaje y servía de parada a las diligencias de viajeros para comer. Ahí se podía hacer cambio de posta, es decir relevo de caballos para continuar el viaje. Posta pues, es el grupo de caballos de relevo que se ubicaba a cierta distancia de la ruta del viaje. De ahí el nombre postal.
Esa fue la circunstancia para tener comunicación con la familia, con los amigos. La expresión ” le mandé una carta”, ” recibí una carta”, ” me lo dijo en una carta” O “al irse me dejó una carta”…
Ahora debo decirles que escribí muchas cartas, a mi madre, alguna amiga. Y a veces en el sobre metía una Tarjeta Postal, ya sea de la ” Torre Latino” o d La Catedral…
Ahora, la emoción de escribir o recibir una carta era sensacional! Única.
Hoy, por ese motivo una de mis canciones con trío es: Escríbeme: ” son tus cartas mi esperanza… Mis temores y alegrías…Aunque sean tonterías: Escríbeme… escríbeme. Me hacen más falta tus cartas…Que la misma vida mía…”
